En mi práctica profesional, este ejercicio me ayuda a tomar conciencia de que no basta con enseñar contenidos, sino que debo propiciar experiencias que incluyan la motivación, el trabajo colaborativo y el desarrollo de habilidades de pensamiento. Puedo utilizar estas estrategias para planificar clases más completas, donde los estudiantes aprendan de manera significativa, desarrollen autonomía y, sobre todo, vivan un proceso educativo coherente con los valores del Paradigma Pedagógico Ignaciano