El pago de la deuda externa de Argentina fue un proceso largo y complicado. Desde la independencia, el país contrajo deudas, especialmente con Gran Bretaña. Durante el siglo XIX y XX, la deuda creció con nuevos préstamos para financiar infraestructuras y proyectos, pero no siempre se pagó a tiempo debido a crisis económicas y conflictos internos. En 2001, Argentina declaró el default y en los años siguientes reestructuró la deuda, con quitas importantes. A pesar de los esfuerzos, la deuda externa siguió siendo un desafío constante para la economía argentina.