Desde el nacimiento, el ser humano se integra en una compleja red de relaciones y cultura. Esta integración, que requiere un constante proceso de interacción que nos diferencia de otros seres vivos. La cultura, con sus objetos materiales y simbólicos (costumbres, leyes, lenguaje), nos permite interactuar con el entorno y con los demás, donde cabe aclarar que cada aprendizaje es totalmente distinto de cada sujeto.