En Brasil, se ha experimentado con fibras locales como la Curaua, las cuales presentan buenas propiedades mecánicas,un bajo costo de producción y baja densidad, sin embargo, suelen presentar una baja compatibilidad con polímeros no nativos y son térmicamente estables hasta aproximadamente 200º Celsius (Castro, Frollini, Marini y Ruvolo 2013). En Ecuador, se ha destacado la necesidad de buscar componentes adicionales para mejorar las propiedades mecánicas del adobe debido a su relativa fragilidad y baja resistencia a los sismos, a pesar de ser un material de construcción antiguo y accesible (Chuya Sumba y Ayala Zumba 2018). Esto ha llevado a la búsqueda de componentes adicionales para mejorar las propiedades mecánicas del adobe dentro de un marco de sustentabilidad con el fin de evaluar los reforzamientos en el sistema de muros portantes en zonas sísmicas (Chacón Sánchez et al. 2021). Lara Calderón y Bustamante (2022) realizaron un análisis tipológico de las construcciones de adobe, tapial y bahareque en 50 inmuebles situados en varias provincias de Ecuador. Los autores concluyen que se deben hacer correcciones para su mejor conservación. Proponen el uso de residuos en la fabricación de adobes y tapiales, tales como fibra de coco, ceniza de cáscara de arroz, polvo de ladrillo, desperdicios de madera aserrada, fibras de maíz, té o de palmeras, escorias de alto horno, y, especialmente, plásticos, de los cuales únicamente el 2% es reprocesado (Ruiz Serrano, M., Serrano Barquín, H., & Ruiz Serrano, A., 2024, p.47).