La epistemología es la que se encarga de cuestionar y reflexionar sobre el conocimiento, nos hace pensar qué tan válido es lo que sabemos. A partir de esas reflexiones entra la pedagogía, que es la que organiza y pone en práctica esas ideas en la educación, llevándolas al aula y a la vida real. Y todo esto no se puede entender sin la historia, que nos muestra cómo han ido cambiando tanto las formas de pensar el conocimiento como las maneras de enseñar. En realidad, las tres se complementan; la epistemología pone las preguntas, la pedagogía las convierte en acción y la historia nos recuerda que nada de eso es fijo, que todo evoluciona con el tiempo (García y García, 2009; Álvarez et al., 2020; Kretchmar, 2021)