En 1965, Estados Unidos aumentó de forma significativa su intervención en la Guerra de Vietnam, mientras el Concilio Vaticano II concluía, impulsando una etapa de renovación dentro de la Iglesia Católica. Al mismo tiempo, el Movimiento por los Derechos Civiles en EE. UU. alcanzó un punto crucial con la marcha de Selma a Montgomery, encabezada por Martin Luther King, cuyo objetivo era asegurar el derecho al voto para la población afroamericana.