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Atribuible al Yo (Freud, 1933).
Concepto poco desarrollado por Freud, pero clave en la teoría psicoanalítica y la dirección de la cura.
Ruptura epistémica: relación con el "tope al desciframiento" y lo real pulsional.
Síntoma: Formación de compromiso, retorno de lo reprimido (egodistónico).
Carácter: Defensa exitosa, estabilizada (egosintónico).
Mecanismos psíquicos:
Formación reactiva: Sustitución de representaciones penosas por rasgos de carácter ( pulcritud en neurosis obsesiva).
Sublimación: Desvío de la meta pulsional hacia fines no sexuales (creatividad).
Relación con la pulsión:
Componentes del carácter (Freud, 1905):
Fijaciones infantiles.
Sublimaciones.
Formaciones reactivas.
Ejemplo: Carácter anal (orden, ahorro, congruente con aquello que se espera) como sublimación del erotismo anal.
Problema clínico:
Rigidez del carácter (sujetos que no renuncian a satisfacciones arcaicas).
Resistencia en el análisis ( "los que fracasan al triunfar").
Nuevas conceptualizaciones:
Pulsión de muerte: Reservorio en el Superyó (desmezcla pulsional en neurosis obsesiva).
Yo como síntoma: Identificaciones y sedimentación de investiduras de objeto.
Carácter y cultura:
Alteraciones pulsionales para adaptarse a exigencias sociales (como "Malestar en la cultura").
Tipos libidinales (1931): erótico, compulsivo, narcisista.
Neurosis "cerradas" (caracteriales) vs. "abiertas" (sintomáticas).
Personalidad como malformación global.
Coraza caracterial: Defensa narcisista contra peligros internos/externos.
Análisis del carácter centrado en conductas (gestos, postura) vs. contenido inconsciente.
Estadios libidinales (ej.: oral, anal) como base del carácter.
Klein: Posiciones (esquizoparanoide/depresiva) y envidia como obstáculo analítico.
Desvíos postfreudianos: olvido del inconsciente y adaptación al ideal.
Retorno a Freud:
Carácter estructurado como lenguaje (pantomima imaginaria con determinación simbólica).
Esquema Z: articulación imaginario-simbólico en la neurosis.
Opacidad del goce y lo real.
Dificultad para la interpretación (no es retorno de lo reprimido).
Sintomatizar el carácter (volverlo egodistónico).
Abordar modos de goce más allá de la interpretación ( nuevas formas clínicas como adicciones).
Persistencia del carácter como defensa exitosa.
Homeostasis libidinal vs. desencadenamiento sintomático.