Desde un enfoque lógico y holístico cultural, este enfoque se despliega en una cosmovisión que va desde lo individual a lo comunitario, de lo comunitario a lo cultural, y de lo cultural a la totalidad de la sociedad, considerando su dependencia del equilibrio natural. En el ámbito individual, el enfoque se centra en el bienestar personal del individuo, considerando que el bien común es la suma de los bienes individuales. En el ámbito comunitario, se prioriza el bienestar y la calidad de vida de todos los miembros de la comunidad. En el ámbito cultural, se enfatiza la importancia de la cultura y la identidad cultural en la definición y promoción del bien común y el buen vivir. Este enfoque integra sus diferentes clases y elementos para formar una metodología integral que, a su vez, se relaciona con otros conceptos cercanos, como problemas sociales en contextos transnacionales y transfronterizos, articulación entre instituciones, personas y comunidades, estrategias para la conservación de bienes culturales en riesgo, políticas de preservación cultural en un contexto global, desarrollo sostenible con ética y responsabilidad, políticas públicas orientadas a la sostenibilidad, y desafíos éticos en la sostenibilidad global