en este método se integra entrevistas con padres, tutores y menores, junto con el uso de cuestionarios estructurados para evaluar emociones, conducta y habilidades sociales. Lo cual permite obtener información desde múltiples fuentes, como los cuidadores y los propios niños, lo que facilita una evaluación más completa y objetiva. Esta metodología se adapta a diferentes situaciones y tipos de menores, y suele aplicarse de forma complementaria para lograr un diagnóstico integral del desarrollo psicológico infantil y adolescente.