Con la llegada de la televisión en la década de 1950 y del video en 1980, el cine introdujo diversas tecnologías, orientadas a mantener el interés del público, como el 3D, el Cinerama y, más recientemente, el IMAX. Estas tecnologías han intentado, con mayor o menor eficacia, ofrecer una experiencia cinematográfica inmersiva.