Este tipo de educación requiere una planificación colaborativa en la que se definan claramente los roles, responsabilidades y canales de comunicación entre los distintos actores: docentes, tutores, coordinadores académicos, técnicos en tecnología educativa y personal de apoyo. El trabajo en equipo debe basarse en objetivos comunes, con reuniones regulares, uso de herramientas digitales para la coordinación (como Google Workspace, Microsoft Teams o Trello), y una retroalimentación constante que permita ajustar estrategias según las necesidades del proceso educativo