Las sociedades tradicionales normalmente se presentaba un solo universo simbólico o cuadro global de significaciones, que, con frecuencia, estaba permeado por la visión cristina del mundo. Al emanciparse los diversos sectores de la cultura y la sociedad (economía. política, arte y ciencia, educación, religión, vida profesional, vida familiar...) el universo tradicional cristiano se ve fragmentado en sectores autónomos, cada uno con sus propias normas e interpretaciones, tratando de dar sentido a la vida cotidiana, los demás sectores y particularmente de la visión tradicional cristina del mundo.