Considero que las emociones, por más incómodas que sean a veces, tienen un propósito. No están ahí solo para molestarnos o hacernos sentir mal, sino para enseñarnos algo, igual que el dolor físico, como cuando algo nos duele emocionalmente, como sentirnos solos o frustrados, no es solo un mal momento, es una llamada de atención y creo que si ignoramos esas señales, se corre el riesgo de quedarse estancado o repetir acciones que nos hacen daño