Heridas de la piel
Las heridas cutáneas son lesiones traumáticas de la piel con solución de continuidad de ésta. De acuerdo con el mecanismo por el que se producen, las heridas se pueden clasificar en: Incisa o cortante: producida por un instrumento con filo (cuchillo, navaja). Punzante: producida por un elemento con punta aguda (puñal, aguja, punzón). Contusa: producida por el golpe de un elemento romo (martillo, maza). Desgarrante: la lesión separó los tegumentos en forma anfractuosa. En ocasiones se producen combinaciones de estas heridas (contusodesgarrante, contusocortante). En las heridas agudas, la aproximación de los bordes mediante puntos de sutura o elementos adhesivos disminuye la distancia que las células deben migrar para cubrir la solución de continuidad y se produce una cicatriz por primera intención. Cuando las heridas curan sin que se haya logrado la aposición de sus bordes, cicatrizan por segunda intención, y el tiempo necesario para que se logre la reepitelización depende de otros factores tales como la profundidad de la lesión, la ubicación y la forma.