Cuando se estudia a última hora, es fundamental organizarse: dividir el contenido por dificultad, usar técnicas combinadas (leer, subrayar, anotar) y aplicar el método Pomodoro para mantener la concentración. Se recomienda autoevaluarse, usar ejemplos cotidianos y repasar antes de dormir. En poco tiempo, hay que priorizar lo más importante. Este plan ayuda en emergencias, pero no sustituye el estudio regular.