En 1969, Johan Galtung clasificó los términos relacionados con la paz como “negativos” si solo buscan el cese de las hostilidades violentas, es decir, la simple ausencia de guerras. Para Galtung, este enfoque es insuficiente, ya que limita la paz a un estado de quietud superficial y no aborda las causas profundas de la violencia estructural y cultural. Por ello, propone un cambio hacia una concepción de paz “positiva”, que busca eliminar o reducir toda forma de violencia, incluyendo aquella que se manifiesta en las desigualdades sociales, las injusticias y las estructuras de opresión. Este enfoque integral implica promover una cultura de paz basada en la justicia social, la equidad y el respeto a los derechos humanos.