En 1931, Japón invadió Manchuria utilizando como pretexto el Incidente de Mukden, donde una vía férrea fue dañada de manera sospechosa. Esta invasión le permitió a Japón controlar una región rica en recursos como hierro, carbón y tierras agrícolas, fundamentales para sostener su industria y su creciente población. Además, estableció el estado títere de Manchukuo, gobernado formalmente por el ex emperador chino Pu Yi, lo que le sirvió para justificar su dominio ante el mundo. Esta acción marcó el inicio oficial de su política expansionista agresiva.