Para mí, la educación inclusiva es cuando en el aula todas las personas se sienten valoradas, respetadas y aceptadas tal como son. No se trata solo de que todos estén presentes físicamente, sino de que realmente participen, aprendan y se sientan parte del grupo, sin importar sus capacidades, culturas o formas de aprender. Es reconocer que cada estudiante es único y que la diversidad enriquece el aprendizaje.