Después de sufrir el mayor accidente de su vida mientras se dedicaba al béisbol y ser intervenido quirúrgicamente en uno de sus partidos, al borde de la muerte, el autor, impulsado por una gran disciplina, volvió al deporte que casi le arrebata la vida pero que, al mismo tiempo, le recordaba que aún estaba vivo: el béisbol.
Es por eso que, en este libro, se nos explica cómo establecer una rutina estricta que, día a día, sume un 1 %: los hábitos atómicos son la clave para marcar la diferencia.
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