Inserción en el mundo productivo:
Estabilidad laboral, relaciones laborales, construcción de una familia.
Ajuste a normas sociales de adultez (responsabilidad, autonomía, producción).
Flexibilidad adaptativa:
Capacidad de adaptarse a distintos entornos sociales (familia, trabajo, comunidad).
Se requieren habilidades sociales complejas.
Tensión entre exigencias sociales y deseos personales:
Ej.: Mandatos sobre maternidad/paternidad, éxito profesional, estabilidad emocional.
Desajustes sociales posibles:
Migración, desempleo, discriminación, cambios en los vínculos afectivos.
Reconfiguración del rol social:
Reducción de la actividad laboral/profesional.
Cambios en el rol familiar (abuelo/a, retirado/a).
Riesgo de aislamiento:
Por pérdidas, dificultades de movilidad, cambios culturales.
Es importante fomentar la participación activa y la conexión social.
Adaptación a nuevas tecnologías y ritmos sociales:
Desafío para integrarse en una sociedad cambiante sin quedar excluidos.
Valoración del aporte simbólico y afectivo:
Transmisión de experiencias, saberes, cuidado intergeneracional.
El reconocimiento social incide en la autoestima y bienestar.
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