Pedagogía sin Didáctica corre el riesgo de quedarse en discusiones teóricas y abstractas sobre los fundamentos filosóficos, políticos o sociales de la educación, sin traducirse en acciones concretas dentro del aula. Esto representa una pérdida del sentido práctico del quehacer educativo, y olvida el derecho de todos los estudiantes a acceder y participar en el patrimonio cultural del conocimiento humano. La falta de claridad conceptual y articulación entre educación, pedagogía, enseñanza y didáctica genera contradicciones y desperdicio de esfuerzos, debilitando tanto las prácticas como las teorías educativas (Lucio, 1989; Zambrano, 2016).