Otro de los factores relevantes que alimentan esta percepción es la desconfianza en las instituciones del sistema de seguridad y justicia (Malone & Dammert, 2021). Como señalan las autoras, además de garantizar la seguridad pública, las autoridades deben ganarse la confianza de los ciudadanos. La confianza es crítica para mejorar el desempeño de estas autoridades, ya que fomenta las denuncias y disminuye la brecha entre victimización y denuncia, muchas veces alimentada por la desconfianza. También lo es para mejorar la percepción de seguridad, puesto que mejora la evaluación de la seguridad como un servicio público de calidad. Asimismo, la confianza en las instituciones de seguridad también es clave para la vida democrática de un país (Lum & Nagin, 2017). La desconfianza en estas instituciones puede llevar a los ciudadanos a optar por respuesta autoritarias o fuera del marco de la legalidad (Sung, Capellan & Barthuly, 2022; Vizcarra & Bonilla, 2016).