El diagnóstico y la intervención psicopedagógica son procesos inseparables, orientados a comprender y transformar las situaciones de aprendizaje. Desde la psicopedagogía, se entiende al sujeto como una construcción compleja, influida por factores personales, emocionales y contextuales. Por ello, el diagnóstico no solo identifica dificultades, sino que propone caminos de acompañamiento y mejora. La intervención, por su parte, es una acción ética, contextualizada y colaborativa que busca el bienestar integral del sujeto aprendiente.