Sócrates consideraba que el conocimiento no era una acumulación de datos, sino un proceso de reflexión crítica.
Su método socrático enfatizaba la mayéutica, que permitía a las personas descubrir verdades mediante el diálogo. Esta perspectiva ahora nos es clave para la psicología moderna, ya que nos resalta la importancia de la introspección y el autoconocimiento.
En cuanto al alma, Sócrates la consideraba como la fuente de la razón y la moral, separada del cuerpo. Su forma de verlo influyo en la idea de que el pensamiento ético y filosófico proviene de un principio interno, lo que posteriormente influyó en conceptos psicológicos como la identidad y el desarrollo moral.