El aborto espontáneo no siempre se puede evitar, ya que muchas veces ocurre por causas naturales como problemas genéticos del embrión. Sin embargo, se pueden reducir los riesgos llevando un estilo de vida saludable: evitar el alcohol, el tabaco y las drogas, controlar enfermedades como la diabetes, alimentarse bien, evitar el estrés excesivo y acudir a controles médicos durante el embarazo.