Please enable JavaScript.
Coggle requires JavaScript to display documents.
2007-2008 - Coggle Diagram
2007-2008
2008 27 de diciembre: Israel lanza la "Operación Plomo Fundido" en Gaza
2009 3 de enero: Las fuerzas terrestres israelíes entran en Gaza
La operación terrestre fue la continuación de la ofensiva aérea, con el objetivo de desmantelar la infraestructura militar de Hamás y reducir aún más su capacidad de lanzar cohetes
Problemas profundos: El uso de fuerza militar en zonas densamente pobladas provocó un alto número de víctimas civiles y una destrucción generalizada de infraestructura, generando condenas internacionales y aumentando la presión sobre Israel. La dificultad de distinguir entre combatientes y civiles en un entorno urbano complejo fue un problema recurrente
18 de enero: Israel declara un alto el fuego unilateral en Gaza, seguido poco después por Hamás.
La presión internacional, las preocupaciones humanitarias y la percepción israelí de haber logrado sus objetivos operativos llevaron a la declaración del alto el fuego. Hamás lo siguió para aliviar la presión sobre la población de Gaza.
Aunque se logró un alto el fuego, ninguna de las causas fundamentales del conflicto se resolvió. El bloqueo de Gaza persistió, Hamás no fue desmantelado por completo y la situación humanitaria siguió siendo precaria, sentando las bases para futuros enfrentamientos.
2009: El presidente de EE. UU., Barack Obama, anuncia un "surge" de tropas en Afganistán
La creciente insurgencia talibán y la percepción de que la misión estaba perdiendo terreno llevaron a la decisión de aumentar significativamente las tropas estadounidenses. Se buscaba estabilizar el país, proteger a la población y permitir una eventual retirada de tropas.
A pesar del aumento de tropas y la nueva estrategia de contrainsurgencia, la corrupción en el gobierno afgano, la falta de apoyo popular al gobierno central y la capacidad del Talibán de operar desde santuarios seguros en Pakistán, limitaron la efectividad de los esfuerzos militares. La estrategia se enfrentó a la dificultad inherente de derrotar una insurgencia profundamente arraigada con apoyo local y transfronterizo.
2011 Febrero: Protestas pacíficas en Libia se convierten en rebelión armada
Inspiradas por la Primavera Árabe, las protestas iniciales demandaban reformas políticas y el fin de la dictadura de Muamar Gadafi, que llevaba más de 40 años en el poder. La represión brutal y desproporcionada por parte del régimen contra los manifestantes pacíficos escaló rápidamente la situación a un conflicto armado
La centralización extrema del poder en Gadafi, la falta de instituciones estatales sólidas y democráticas, y la ausencia de una sociedad civil fuerte significaron que, una vez que el régimen comenzó a colapsar, no había estructuras alternativas capaces de mantener el orden o facilitar una transición pacífica. Las divisiones tribales y regionales también comenzaron a resurgir.
Marzo: Comienzan las protestas pacíficas en Deraa, Siria, y se extienden
Las protestas en Siria fueron impulsadas por el descontento popular contra el régimen autocrático de Bashar al-Ásad. Las demandas iniciales eran de reformas políticas, libertad y fin de la corrupción y la represión. El arresto y tortura de adolescentes que escribieron grafitis antigubernamentales en Deraa actuó como catalizador.
La respuesta implacable y violenta del régimen fue el principal factor que transformó las protestas en una insurgencia armada. La sectarización del conflicto y la profunda represión de cualquier forma de disidencia eliminaron la posibilidad de una solución política negociada.
Marzo: El Consejo de Seguridad de la ONU autoriza una zona de exclusión aérea sobre Libia; la OTAN interviene.
La comunidad internacional argumentó la necesidad de intervenir para proteger a los civiles de los ataques de las fuerzas de Gadafi, citando la "Responsabilidad de Proteger" (R2P). Los informes de masacres y el inminente ataque a Bengasi precipitaron la acción.
La intervención, aunque logró derrocar a Gadafi, no fue seguida por un plan de estabilización a largo plazo. Esto condujo a un vacío de poder que fue llenado por una miríada de milicias, exacerbando las divisiones internas y llevando a años de caos y una segunda guerra civil. La falta de un actor unificado y legítimo para suceder a Gadafi fue un problema crítico.
Mediados de 2011: La represión del gobierno sirio transforma las protestas en insurgencia armada.
La continuación de la represión brutal del régimen sirio sin signos de apertura política o reformas, llevó a los manifestantes y a sectores del ejército a tomar las armas para defenderse y para intentar derrocar a al-Ásad. Se forma el Ejército Libre Sirio con desertores del ejército.
La militarización temprana del conflicto y la fractura del ejército sirio impidieron una transición pacífica. La ausencia de un apoyo internacional unificado a la oposición, y la entrada de actores externos apoyando a diferentes facciones, transformó rápidamente el conflicto en una guerra por delegación, prolongando la violencia y la devastación.
ue desencadenada por una escalada de violencia prolongada entre Israel y Hamás. Esto incluía el lanzamiento constante de cohetes y morteros desde Gaza hacia comunidades israelíes y las acciones militares de Israel en respuesta. Israel declaró que el objetivo era detener los ataques con cohetes y desmantelar la capacidad militar de Hamás. Hamás, por su parte, buscaba presionar a Israel para poner fin al bloqueo de Gaza
El bloqueo israelí de Gaza, impuesto tras la toma de poder de Hamás en 2007, había llevado a una grave crisis humanitaria y a un deterioro de las condiciones de vida, alimentando el resentimiento y la radicalización. La falta de una solución duradera al conflicto palestino-israelí y la ausencia de perspectivas políticas para los palestinos de Gaza exacerbaban el ciclo de violencia
Intensificación de la insurgencia Talibán en Afganistán
La guerra, iniciada en 2001, continuaba debido a la persistencia de la insurgencia talibán y de Al Qaeda, que buscaban derrocar al gobierno afgano respaldado por Occidente e imponer una interpretación estricta de la Sharia. La debilidad de las instituciones estatales afganas, la corrupción generalizada y la falta de control del gobierno central sobre vastas áreas del país también influyeron.
La comunidad internacional no pudo establecer un gobierno afgano estable y legítimo. El resurgimiento de los señores de la guerra, la persistencia de una economía basada en el opio y la falta de desarrollo económico crearon un caldo de cultivo para la insurgencia. La táctica de la insurgencia, que incluía atentados suicidas y ataques con artefactos explosivos improvisados, generó inestabilidad constante.