La muerte, hace al menos 12 meses, de una persona cercana a la persona en duelo (6 meses para niños o adolescentes). Desde la muerta el paciente ha presentado uno o ambos de los siguientes síntomas: anhelo intenso por la persona fallecida y preocupación por pensamientos o recuerdos de la persona fallecida. También presenta 3 de los siguientes síntomas: alteración de identidad, marcado sentido de incredulidad sobre la muerta, evitación de recordatorios de la muerte, dolor emocional intenso, dificultad para reintegrarse en actividades y relaciones, entumecimiento emocional, sentir que la vida no tiene sentido, soledad intensa.
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