La política externalizada, pese a ser la estrategia dominante, no ha logrado reducir de manera sostenida los flujos: por ejemplo, en 2021, aumentaron los encuentros migratorios en la frontera sur de EE.UU., evidenciando fallas en su efectividad.
La tendencia muestra que estas políticas perpetúan un ciclo de migración autosostenido, al no atenderse sus causas más profundas, como desigualdad y violencia.