Se evidencia una enseñanza tradicional centrada en el docente, sin mediación constructiva del conocimiento. Según D’Amore (2011), la didáctica debe promover un aprendizaje activo, participativo y contextualizado, lo cual no se refleja en la práctica observada. Desde la perspectiva del cognitivismo, el aprendizaje ocurre mediante la construcción activa del conocimiento; sin embargo, en esta clase se limita a la repetición mecánica, sin significatividad ni desarrollo de habilidades cognitivas superiores.
Tampoco se emplean elementos del enactivismo (Di Paolo, 2013), que plantea la necesidad de la acción corporal, emocional y contextual en el aprendizaje. En cambio, se recurre a un control del aula mediante amenazas, gritos y castigos, lo cual genera miedo, no aprendizaje auténtico.