Please enable JavaScript.
Coggle requires JavaScript to display documents.
Historia de la donación de sangre - Coggle Diagram
Historia de la donación de sangre
Antigüedad
Sangre : Elemento esencial en diversas culturas y civilizaciones
Mitología griega
Ovidio relata en La metamorfosis cómo Medea logró revitalizar a Anquises extrayendo su sangre a través de los vasos del cuello y reemplazándola por la de jóvenes
Las primeras referencias a transfusiones se conocían como “la cura de Medea”.
Occidente
Se creía que la sangre contenía componentes vitales que podían curar enfermedades al ser administrados a otros.
Siglo XIII
El médico árabe Ibn Al-Nafis describió por primera vez la circulación pulmonar
En 1553, el español Miguel Servet contribuyó a confirmar esta teoría.
Siglo XVII
El británico William Harvey describió la circulación general de la sangre.
El fisiólogo Stephen Hales inició estudios sobre la presión arterial, el flujo y el volumen sanguíneo.
El anatomista holandés Jan Swammerdam realizó la primera descripción de los hematíes.
En 1665, el médico Richard Lower realizó con éxito la primera transfusión sanguínea entre dos perros
En 1667, Jean-Baptiste Denis, médico del rey Luis XIV, realizó la primera transfusión de sangre animal a un ser humano usando sangre de oveja
Siglo XIX
El obstetra británico James Blundell llevó a cabo con éxito la primera transfusión de sangre humana para tratar una hemorragia postparto.
Las transfusiones resurgieron, aunque enfrentaban un gran obstáculo: la coagulación de la sangre, que podía provocar embolias o flebitis.
Siglo XX
Se encontró una solución efectiva al problema de la coagulación: el uso de citrato de sodio el cual Richard Lewinsohn estandarizó su concentración al 0,2%, permitiendo así su uso seguro y dando paso a transfusiones más eficaces.
En 1900, el médico austriaco Karl Landsteiner descubrió los antígenos A, B y O, lo cual le valió el Premio Nobel en 1930.
Poco después, Jansky y Moss identificaron el grupo AB, completando así el sistema de grupos sanguíneos ABO.
En 1907, Ludvig Hektoen propuso realizar pruebas cruzadas previas a cada transfusión para garantizar la compatibilidad sanguínea.
Más adelante, los científicos Estein y Ottenberg acuñaron el término "donante universal" y señalaron que los grupos sanguíneos eran hereditarios, hipótesis que fue confirmada en 1910 al comprobarse que seguían las leyes de la herencia mendeliana.
En 1940, Landsteiner, junto con Alex Wiener, Philip Levine y R.E. Stetson, descubrió el factor Rh, uno de los principales responsables de la eritroblastosis fetal (enfermedad hemolítica del recién nacido) y de reacciones transfusionales tardías.
Durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, Oswald Robertson diseñó el primer depósito para almacenar sangre
En 1922 se demostró la viabilidad de transfundir sangre a cadáveres. Esto dio lugar al establecimiento del primer servicio de banco de sangre en Leningrado, en la entonces URSS.
Finalmente, durante la Guerra Civil Española, se implementó una de las primeras iniciativas modernas de bancos de sangre, mediante la recolección de sangre de la población civil y su transporte al frente en frigoríficos portátiles, marcando así un hito en la historia de la medicina transfusional.
Anécdota especial
James Harrison, conocido como “el hombre del brazo de oro” fue un australiano que salvó la vida de 2,4 millones de bebés gracias a un anticuerpo extraño que contenía en su sangre.
Con sus 14 años de vida, recibió 13 transfusiones, los cuales les salvó la vida. Gracias a estas transfusiones, Harrison se convirtió en otro donante más.
En el plasma de su sangre contenía un anticuerpo único contra el antígeno D, el cual se utiliza para elaborar inyecciones que previenen la enfermedad hemolítica del recién nacido, causada por la incompatibilidad del Rh entre madre e hijo.
Desde 1966, este hombre donaba semanalmente durante 60 años acumulando 1.172 donaciones, hasta que se retiró en 2018 por motivos médicos.
Su sangre fue clave en el desarrollo del tratamiento anti-D en Australia, y se estima que cada una de sus donaciones salvó a más de 2.000 bebés.
Recibió múltiples reconocimientos, como la Orden de Australia y un récord Guinness, y dejó un legado de generosidad y servicio que marcó la diferencia en millones de vidas.