La identidad sexual es una construcción personal que abarca cómo una persona se percibe a sí misma en términos de sexo, género y orientación sexual, así como el grado de comodidad que siente con esta identidad, ya sea coincidente o no con su biología. Esta identidad no sigue un patrón rígido, sino que se manifiesta en tres dimensiones interrelacionadas pero independientes: el deseo de ser de un determinado sexo, los roles o comportamientos sociales asociados al género, y la atracción afectivo-sexual hacia otras personas. Es importante destacar que estas dimensiones pueden variar sin que una invalide a la otra, lo cual refuerza la comprensión de la sexualidad humana como una experiencia diversa y fluida.
Podemos decir que la identidad sexual y de género trata sobre cómo cada persona vive, siente y construye su realidad sexual y de género, más allá de lo biológico. Esto incluye:
La identificación personal con un sexo o género, que puede coincidir o no con el sexo asignado al nacer.
La orientación sexual, que se refiere a hacia quién siente atracción emocional, afectiva o sexual.
Los roles de género, es decir, cómo actúa o se comporta en la sociedad de acuerdo (o no) a los estereotipos tradicionales.
El nivel de comodidad y aceptación con su propia identidad, lo cual es esencial para el bienestar psicológico.