El Imperio Musulmán, también llamado Califato, se expandió rápidamente tras la muerte del profeta Mahoma en el siglo VII. Sus territorios abarcaron gran parte del Medio Oriente, Norte de África, y la península Ibérica. Destacó por avances en ciencia, medicina, matemáticas, filosofía y arte, y por la difusión del islam como religión y cultura. Ciudades como Bagdad, Córdoba y Damasco fueron centros culturales y comerciales importantes.