Son aquellos que se derivan de la ausencia de calidad y, por lo tanto, de los fallos y errores en el diseño, desarrollo y producción, y que pueden trascender o no hasta el cliente o consumidor. Se incluyen los costes por falta de un adecuado servicio al cliente: posventa, garantía, reparaciones, etc, lo que provoca una insatisfacción en las expectativas y necesidades que tiene el cliente. Como consecuencia de no alcanzar el nivel de calidad esperado