La didáctica, como disciplina pedagógica fundamental, desempeña múltiples funciones esenciales en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Díaz Barriga, 2010).
En primer lugar, orienta y guía la acción educativa, proporcionando principios y estrategias para la planificación, ejecución y evaluación de la enseñanza (Sacristán & Pérez Gómez, 2007).
En segundo lugar, facilita la comunicación entre el docente y los estudiantes, promoviendo un ambiente de aprendizaje interactivo y significativo (Ausubel, Novak, & Hanesian, 1978).
Así también, la didáctica cumple una función mediadora entre el contenido a aprender y el estudiante, buscando las estrategias más adecuadas para hacer accesible y comprensible el conocimiento (Bruner, 1966).
También, tiene una función formativa, al no solo transmitir información, sino también al desarrollar habilidades de pensamiento crítico, creatividad y autonomía en los alumnos (Vygotsky, 1978).
Finalmente, la didáctica cumple una función evaluadora, al ofrecer herramientas y criterios para valorar el progreso del aprendizaje y la efectividad de las estrategias de enseñanza (Stufflebeam & Shinkfield, 1987).
En conjunto, estas funciones buscan optimizar el proceso educativo para lograr un aprendizaje profundo y significativo en los estudiantes.