Tanto en el proyecto “Emprende tu negocio escolar” como en la propuesta de “Las marcas de corrección”, se evidencia una aplicación real y coherente de teorías del aprendizaje como el constructivismo, la pedagogía activa y el aprendizaje por descubrimiento. En ambos casos, los estudiantes no son receptores pasivos de contenidos, sino protagonistas de su proceso educativo: construyen conocimientos a partir de situaciones reales, se enfrentan a problemas auténticos y reflexionan sobre sus propios errores para aprender.
En el proyecto de emprendimiento, esto se observa en la gestión de microempresas escolares donde se integran saberes matemáticos, lingüísticos y sociales; mientras que en el dictado, el uso de marcas de corrección convierte el error ortográfico en una oportunidad de descubrimiento y mejora personal. En los dos contextos, los docentes diseñan propuestas didácticas que despiertan el interés y promueven la participación activa, creando aprendizajes significativos y duraderos. Esta conexión entre teoría y práctica demuestra que, cuando se aplica una pedagogía centrada en el estudiante, se transforma tanto el proceso como los resultados del aprendizaje.