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El primer mestizaje (según Duverger) - Coggle Diagram
El primer mestizaje (según Duverger)
El calendario de 260 días
El tonalpohualli es una creación mesoamericana sin base astronómica obvia, usada para medir el tiempo, nombrar personas y predecir destinos.
Estaba ligado estrechamente a los sistemas religiosos y míticos, y requería la interpretación de sacerdotes especializados.
Sistema pictográfico e iconización
Combinaba pictogramas (dibujos representativos) con ideogramas (símbolos abstractos de ideas).
Se integraban a la escena artística, camuflados en trajes, paisajes o arquitectura, pero sin perder su valor como texto.
Funciones de la escritura
La iconización de la escritura permitió una lectura visual general para el pueblo, mientras que el contenido simbólico quedaba reservado a las élites.
Sirvió para registrar destinos (en tonalamatl), rituales, mitos, genealogías y acontecimientos importantes.
La escritura tenía funciones tanto esotéricas en uso sacerdotal como públicas en monumentos y propaganda política).
Las ofrendas a la tierra
Incluían objetos simbólicos, restos humanos o animales, y a veces reliquias antiguas, organizadas de forma significativa.
La pirámide se construía sobre la ofrenda como marcador visual del lugar sacralizado: la ofrenda precedía siempre al monumento.
Las ofrendas enterradas marcaban y consagraban espacios sagrados, especialmente en centros ceremoniales.
El sacrificio humano
El sacrificio humano era una práctica central, ritualizada y simbólica, que estaba destinada a mantener el equilibrio cósmico al alimentar al sol.
Las formas más comunes eran el arrancamiento del corazón, la decapitación y el flechamiento, en ocasiones masivos.
Se entendía como una ofrenda vital para renovar la energía del universo y evitar su deterioro.
El politeísmo
Cada ciudad tenía sus propias deidades tutelares, aunque compartían muchos elementos con otras culturas vecinas.
Los rituales, calendarios y ofrendas estaban profundamente integrados al culto de estos dioses múltiples.
Los pueblos mesoamericanos adoraban a múltiples dioses, cada uno vinculado con fuerzas naturales, actividades humanas y aspectos cósmicos.
El sistema dualista de pensamiento
Esta visión impregnaba la religión, el arte, la arquitectura y los rituales, orientando el sentido del cosmos.
Este pensamiento también justificaba prácticas como el sacrificio, entendidas como necesarias para equilibrar las fuerzas cósmicas.
Los mesoamericanos concebían el mundo en términos de dualidades complementarias: día/noche, masculino/femenino, cielo/tierra, sol/agua.