El uso de directivas en el espacio psicoterapéutico es una herramienta fundamental que puede generar cambios significativos en el comportamiento de los consultantes. Además, se explora la naturaleza de las directivas en sus diversas formas, desde las explícitas hasta las implícitas, resaltando que todo acto comunicativo en terapia puede constituir una forma de directiva. Existen diferentes tipos de directivas: aquellas que buscan un cumplimiento directo del cambio deseado, y otras que generan el cambio mediante la resistencia u oposición. En ambos tipos, una pieza importante será comprender la dinámica individual o familiar y emplear estrategias que motiven genuinamente a los pacientes, ya sea mediante un enfoque directo o indirecto. Por tanto, la efectividad de una directiva depende no solo de su contenido, sino del modo en que se presenta, de la relación establecida con el paciente y de la capacidad del terapeuta para alinear la tarea con los objetivos personales y familiares de quienes participan en la terapia.