Si bien la conciliación sería muy útil técnicamente, se opta por mediación en su lugar porque priorizamos la autonomía de las partes y la flexibilidad del diálogo. En mediación, la empresa y el fisco podrán construir juntas la solución en vez de recibir una propuesta quizá menos personalizada. Dado que ambas partes están abiertas a dialogar, es preferible un proceso donde ellas mismas entiendan y resuelvan el malentendido paso a paso. Además, en ausencia de un mecanismo formal de conciliación tributaria en RD, la mediación (incluso informal) resulta más práctica y adaptable al contexto actual, evitando dilemas legales sobre la autoridad del conciliador.