significa que el dinero puede entrar y salir libremente de un país sin restricciones. Es decir, las personas, empresas o el gobierno pueden invertir en el extranjero o recibir inversiones del exterior sin trabas como impuestos especiales, límites de monto, o permisos del gobierno. Esta condición permite que los fondos se muevan de un país a otro buscando las mejores condiciones para invertir, especialmente las tasas de interés más altas.
En una economía pequeña y abierta,, el país participa activamente en el comercio y en los mercados financieros internacionales, pero no tiene el poder suficiente para influir en las tasas de interés mundiales. Es decir, su economía es muy pequeña en comparación con el resto del mundo, por lo que debe aceptar los precios (como la tasa de interés) que fija el mercado internacional.