Desde un punto de vista clínico, el shock se manifiesta por signos y síntomas que reflejan la hipoperfusión, tales como alteraciones del estado mental (letargo, confusión), taquicardia, hipotensión, piel fría, pálida y húmeda, oliguria (disminución de la producción de orina) y taquipnea. La piel puede presentar características diferentes según el tipo de shock, por ejemplo, en el shock séptico suele estar caliente y enrojecida, mientras que en otros tipos es fría y pálida