En este modelo, se destaca la importancia de identificar la estructura familiar de cada consultante, considerando aspectos como roles, reglas y límites, con el fin de comprender su organización actual en la vida cotidiana. Asimismo, es fundamental reconocer los patrones, ya sean generados de manera consciente o inconsciente, que se manifiestan en la interacción con su realidad presente. Estos patrones pueden generar conflictos con las nuevas circunstancias o cambios, por lo que es relevante facilitar al consultante la percepción de estos aspectos, confrontándolo de manera sutil para promover la reflexión y el entendimiento de su dinámica familiar.