Desde nuestra lectura al mito de Prometeo y en la reflexión que podemos sostener sobre la
hospitalidad del conocimiento, encontramos una intertextualidad, donde Prometeo, como benefactor de la humanidad, desafía el orden establecido por los dioses, robando el fuego que representa no solo un elemento físico, sino también la chispa del entendimiento y la posibilidad de autoconocimiento. Este acto de "hospedar" el conocimiento en el ser humano, dándoles el fuego y las artes para valerse por sí mismos, puede verse, no tan solo como una luz que ilumina, sino que transforma y empodera al ser humano, permitiéndole cuestionar su lugar en el universo.