Al finalizar el tratamiento psicoterapéutico, es común que los pacientes tengan fantasías sobre continuar la relación con el terapeuta de distintas formas (amistad, relaciones profesionales, intercambios, etc.). Sin embargo, para que el paciente internalice las funciones terapéuticas y pueda ejercerlas de manera autónoma, es esencial que la relación externa se interrumpa una vez concluido el proceso. La verdadera conclusión implica que, aunque la relación material termine, el paciente mantendrá en su interior la capacidad de autoanálisis y búsqueda de la verdad desarrollada durante el tratamiento.