Para cabras lecheras, se sugiere un espacio mínimo de 3 m² por animal en el corral, añadiendo 1 m² adicional por cada litro de producción diaria. En el caso de cabras de carne, se recomienda un espacio mínimo de 2,5 m² por animal, con la posibilidad de incrementar esta área a medida que los animales crecen. Para los cabritos, se aconseja un espacio mínimo de 0,3 m² por animal en el corral, que puede ampliarse conforme estos se desarrollan.