Según un estudio del usuario o público objetivo de un producto, se persigue que la experiencia del usuario sea verdaderamente favorable, de manera que este se familiarice con la marca y logre una conversión mediante una acción específica. En el ámbito digital, algunas acciones podrían ser completar un formulario, pulsar un botón de llamada a la acción, suscribirse al boletín, descargar un libro electrónico o, sobre todo, efectuar una compra.