No a los liberales. En 1830, la situación cambió con motivo del problema sucesorio, pues al nacer su hija Isabel, Fernando VII derogó la Ley Sálica, que impedía heredar el trono a las mujeres. Don Carlos, hermano de Fernando VII no lo aceto y recibió apoyo de los absolutistas, lo que obligó a la esposa de Fernando VII, Maria Cristina en apoyarse con los liberales.