EL EXILIO DE ALFONSO XIII
Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. (...) Soy el Rey de todos los españoles y, también, un español. (.) Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son un depósito acumulado por la historia (...). Espero a conocer la auténtica expresión de la conciencia colectiva y, mientras habla la Nación, suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única Señora de sus destinos.