. También, por otro lado, el terapeuta ha de llegar a una conclusión respectó a la existencia del deseo dé aprender en el paciente, de su convicción de que le es preciso saber más de sí para conseguir una modificación de sus molestias o síntomas y de su disposición para aprovechar la ayuda que reciba. De acuerdo con este criterio, unido al diagnóstico dinámico que he estado exponiendo, el terapeuta decidirá si el paciente es, o no, idóneo para emprender una p. p., y en este caso, dado que, como ya he dicho, |a p. p. puede realizarse en distintos niveles de intensidad, determinará cuál es la forma de p. p. más adecuada en cada paciente, cuál ha de ser el nivel de las interpretaciones, la mayor o menor focalización del material, la frecuencia de las sesiones, la duración abierta o a tiempo limitado del tratamiento, etc.