Resurgen muchas ideas e interés por el desarrollo infantil. Por ejemplo, Erasmo (De Pueris, 1530) manifiesta cierto interés por la naturaleza infantil, Luis Vives (1492-1540) también expresa su interés por la evolución del niño, por las diferencias individuales, por la educación de “anormales”, Destaca su preocupación por la educación de las mujeres. Se defiende la escolarización obligatoria hasta los 12 años (idea abandonada por completo durante las etapas anteriores), y señala las ventajas de la enseñanza elemental en lengua materna, no en latín. Locke (1632-1704) sugiere que el niño no nace bueno ni malo, sino que todo lo que llegue a hacer y ser dependerá de sus experiencias. Con la Revolución Industrial disminuye drásticamente la necesidad de mano de obra infantil y, por tanto, muchos niños dejan de tener que ir a trabajar. De ahí que la necesidad de escolarizarlos.