Este año descubrí que no todo en la vida es fácil. Decidí dejar la carrera de ingeniería civil, ya que no me sentía a gusto estudiándola. Mientras avanzaba en esa carrera, crecía en mí un nuevo sueño: irme a estudiar a otro país y explorar el hermoso mundo que nos rodea. Sin embargo, también fue un año difícil en términos familiares. Mi relación con mi familia se deterioró profundamente, y me vi obligado a vivir solo. Me mudé a Bogotá, donde pasé tres meses sin contacto con familiares ni amigos.
Al sentirme "estancado", tomé la decisión de irme solo a México, donde vivía una amiga. Pasé otros tres meses allí, aprendiendo cada día más sobre la vida y sobre mí mismo. Al finalizar el año, me vi en la necesidad de regresar a casa; no podía permanecer más tiempo en México, así que volví y hablé con mi familia. Después de esa conversación, decidí comenzar de nuevo, en una dirección completamente diferente. También fue el año en que una lesión me obligó a dejar el baloncesto, lo cual marcó otro cambio importante en mi vida.